Maruxia

Nadie ha comentado :|: Publicado el 18 de junio de 2012 en Cojines

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María Soler (tienda) estudió imagen y sonido antes de la era digital. Pero aunque le gusta, nunca entró profesionalmente en ese mundo.

“Hace unos seis años me vine a vivir al campo. Soy una sureña del norte y vivo en el baixo Miño, donde sólo nos separa de Portugal, físicamente, el río Miño. Es aquí donde comencé a sentarme y escuchar los sonidos de la naturaleza o mirar el río, sin pretender hacer nada más. Es en esta tierra cálida, húmeda… frondosa, donde yo me inspiro para crear los zafus… de ahí que las telas estampadas tengan siempre hojas, flores, pájaros u otros animales, siempre con motivos naturales.”

Los cojines que hace son para sentarse en el suelo, con las piernas cruzadas, los isquiones bien apoyados, la columna alineada y la barbilla ligeramente hacia atrás. Es en esta postura sin tensiones en la que puedes permanecer sentado largo rato, centrándote en las sensaciones de la vista, el oído y el olfato, percibiendo sin que la mente intervenga, simplemente estando, existiendo. Van rellenos de cáscara de espelta (trigo).

“Como en libro “La mujer que buceó en el corazón del mundo”, donde la protagonista, después de leer a Descartes dice “existo, luego si tal pienso… pero primero existo”. Esta es la intención que yo pongo cuando creo uno de estos cojines. Que la persona a la que va destinado entre en ese espacio donde puede experimentar la paz, la serenidad, la tranquilidad y también la fuerza, el coraje y la valentía que todos tenemos de saber que las respuestas están dentro, que no hay nada fuera que no esté ya dentro. Sólo hay que sentarse a escuchar.”

Empezó haciendo, hace un año y medio más o menos, el zafu de corazón grande, que pesa 2 kg. La gente le decía que tenía que venderlos y así comenzó, casi sin proponérselo. Después, y siempre por sugerencias, hizo el zafu de corazón pequeño, que pesa 1 kg y está bien para niños o para alguien más bien delgado.

“Ahora hago también el de media luna, me lo han pedido personas que practican yoga para llevárselos a cursos o de viaje, y también le han pedido fundas para las esterillas, que a veces en el mercado se pasan con los precios. Así que tengo ganas de empezar a hacerlas. Este verano me pondré manos a la obra!”

Otra línea que tiene por experimentar es la que le comentó un amigo no hace mucho. Consiste en meter paquetes de pétalos de rosa u otras sustancias aromáticas dentro de los cojines, así al sentarse se desprende buen olor. Le pareció una idea estupenda y quiere investigarla!

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